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Año nuevo, cartelera teatral vieja


Artículo original El Nacional
Por Alba Freitas
febrero 12, 2026

 

Enero comenzó marcado por la incertidumbre política en Venezuela mientras el teatro apostaba por lo seguro para reabrir salas: los remontajes. Productores y críticos explican las causas de las reposiciones, las dificultades detrás de la producción teatral y las variables que influyen en un oficio que no es rentable pero, aun así, sobrevive y persiste

 

Año nuevo, cartelera teatral vieja. 2026 comenzó con la incertidumbre generalizada por el tenso escenario político de Venezuela. En medio del silencio y la expectativa, el teatro se reactivó con rostros conocidos y títulos repetidos. Las salas de los principales teatros de Caracas abrieron sus puertas a partir del 15 de enero, pero lo hicieron con obras vistas en 2025.

En enero no hubo novedades, tampoco sorpresas: Perfectos desconocidos, Prima Facie, El Padre, Señorita y Madame, Diógenes y las camisas voladoras, Escenas de la vida conyugal o Conexión Europa, fueron y son algunas de las piezas que dominan una cartelera teatral de repeticiones, segundas temporadas y apuestas seguras.

 

Productores como Jorgita Rodríguez y Humberto Viteri, la también directora Julie Restifo y la crítica de teatro Zara Fermín, miembro de la Asociación Venezolana de Teatro (Avencri), coinciden en afirmar que enero no suele ser un mes sencillo para el gremio teatral ni para el país.

 

Es difícil reactivar toda la maquinaria del teatro, desde sus actores, pasando por directores y productores, hasta los encargados de la iluminación, escenografía, vestuario y musicalización. Mientras el país se paralizaba por los hechos ocurridos el 3 de enero, la cartelera teatral se decidió por lo más viable: retomar proyectos de 2025 y dejar para después los estrenos.

La normalidad en el teatro se ralentizó, explica Humberto Viteri, productor encargado de Humbervit Producciones. La situación y conmoción que vivió el país a principios de año, tras la captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, retrasó estrenos. Pero los habrá: trabaja nuevas producciones al igual que otros colegas.

 

Los productores de Señorita y Madame no esperaban que las funciones se agotaran
Foto Ezequiel Carías 

 

Para Jorgita Rodríguez la situación es inédita: enero suele ser un mes de estrenos porque se considera un buen momento para abrir el año con un proyecto nuevo. Los remontajes, explica, podrían ser producto de que las obras estrenadas en 2025 quedaran casi nuevas, “de paquete después de contar con poca asistencia en las salas”.

También está el caso de las piezas que buscan repetir su éxito en la cartelera teatral, eso, a su juicio, es como una garantía. Proyectos que tuvieron una buena receptividad en una sala, se mueven a otros públicos como el caso de Señorita y Madame producida por Viteri o El Padre, dirigida por Julie Restifo. “Enero siempre ha sido un mes de estrenos pero, en esta oportunidad, todo lo que quedó crudo de noviembre, septiembre, incluso diciembre está abriendo el año”, asevera Rodríguez.

Para estrenar en enero, explica la productora, las obras deben estar listas antes de diciembre. No hay manera de producir una pieza después de ese período, a menos que sea un remontaje. Un proyecto tarda tres meses mínimo en estrenarse en la cartelera teatral donde, además, tendrá una temporada extremadamente corta de dos o tres semanas.

 

 

El mes, así como el año, todavía está bostezando, asegura, por su parte, Julie Restifo. En J Creativa no quieren descartar todavía aquellos proyectos que, con esfuerzo, llegaron a las tablas en 2025 como El Padre. Aunque la pieza se estrenó como parte del Festival de Artes Escénicas Franco-Venezolano, como equipo quieren que el público siga disfrutándola. Porque ese es el otro reto que enfrenta la cartelera teatral: la baja asistencia en sala. “Todo tiene que ver con la dinámica de la economía y el ánimo de la gente”, comenta la también actriz, quien matiza que tanto ella como el actor, director y dramaturgo Javier Vidal no siempre inician el año con estrenos.

“Empezar un año con un montaje nuevo, sobre todo en medio de tanta incertidumbre económica, no es fácil. La empresa privada y las embajadas que antes apoyaban, ahora tienen dificultades. Esto es un reflejo también de lo que está pasando en el país y de la incertidumbre económica. Es mucho mejor para un productor volver a presentar una pieza y esperar el beneficio de la taquilla”, comenta.

En el teatro, como en Venezuela, todo parece ir a media marcha. “Enero es duro. Fui la semana pasada al teatro y estaba apenas la mitad de la sala. Capaz por el tema país, las personas todavía no saben si ya todo se normalizó. Eso y la economía. Mucha gente prefiere quedarse en su casa que ir al teatro”, comenta Zara Fermín.

 

 

¿Es rentable hacer teatro en Venezuela?

¿Hacer o no hacer teatro? Esa parece ser la cuestión. Al incierto panorama social, económico y político de Venezuela se le suman las dificultades inherentes que enfrenta constantemente el gremio teatral. Producir teatro suele ser cuesta arriba y un acto de magia, reciclaje e ingenio por parte de los productores.

Jorgita Rodríguez explica que la inestabilidad en cuanto a público durante el último trimestre de 2025 afectó la cartelera teatral. Obras que preveían llenar la sala con su preventa llegaron al estreno con las butacas vacías. “Tuvimos que hacer magia con las posibilidades de pago y sin embargo el público tenía una resistencia de ir al teatro”, señala. Muchos proyectos se pospusieron.

Otros, en cambio, aplicaron estrategias menos costosas para llegar a las tablas. Restifo, como productora, siempre busca apoyo económico. Si no lo consigue, recurre a lo que hacen la mayoría de los productores en el país: reciclar. “Hago escenografías con lo que tengo, el vestuario también. Tenemos obras para este año que ya montamos en otras ocasiones y la producción ya está pagada. Podemos navegar las olas de la inflación en proyectos nuevos solo si tenemos apoyo”, comenta. El Padre, por ejemplo, contó con el apoyo de la embajada de Francia.

El reciclaje no le resta calidad al producto final, apunta Humberto Viteri. No se trata de hacer una producción de retazos sino buscar la calidad desde lo accesible. Pero, para eso, hay que invertir. “Hay que estar dispuesto a no ganar dinero, esto es un segundo trabajo para nosotros”, comenta. La inversión, explica, se puede recuperar cuando se hacen segundas temporadas en la cartelera teatral.

 

Señorita y madame tuvo una segunda temporada en el Trasnocho Cultural
Foto Ezequiel Carías 

 

De hecho, con las cinco semanas y 15 funciones casi agotadas de Señorita y madame, escrita por Gustavo Ott, tienen ahora un margen de ganancia que podrán invertir en otros proyectos. Viteri apuesta por la formación y dar espacio a los rostros no conocidos con obras juveniles en las que ya está trabajando. También está detrás de la producción de dos obras del Festival de Jóvenes Directores Trasnocho, un evento que desde febrero tendrá la mayor cantidad de estrenos y novedades de la cartelera teatral.

“Señorita y madame es importante porque gustó mucho: llenó y volvió a llenar. Tenemos funciones privadas, eso ayuda a recuperar y a tener ganancias que se reinvierten en el teatro. Tenemos que seguir haciendo teatro por el bien de la cultura venezolana, porque es la única forma de llevar un mensaje sin ningún tipo de mordaza ni tampoco propaganda panfletaria”, reflexiona.

Por amor al arte

Dedicarse al teatro y renovar la cartelera teatral es imposible económicamente y, aun así, sucede. No es un oficio rentable. Si se hiciera un presupuesto real de lo que requiere una obra, la cifra sería astronómica. A eso se le suma la variabilidad económica y las dificultades causadas por la inflación: los precios no son constantes y las ganancias tampoco. “Si la mayoría de los productores hiciéramos un presupuesto verdadero, no habría teatro en el país. Es prácticamente inmanejable la inversión que hay que hacer con respecto a lo que se recupera después en taquilla”, revela Jorgita Rodríguez.

La cartelera teatral parece tener opciones para todos los bolsillos: la propuesta más económica está en 5 dólares y la más costosa puede llegar a los 35 dólares. No todas las personas pueden costear una entrada. “Cada quien tiene prioridades, como pagar alquiler o comprar comida. Si tienes un sueldo mínimo y debes organizarte para sobrevivir al mes, el teatro no va a ser una opción para ti”, señala Zara Fermín.

 

Perfectos desconocidos tuvo una larga y exitosa temporada en abril de 2025 antes de regresar de nuevo este año
Foto Ezequiel Carías

 

Y añade: “Ese precio no es rentable para los actores tampoco, ellos tienen que hacer otra cosa porque del teatro no van a sobrevivir”. Las ganancias, a su juicio, son casi nulas. Es más lo que se gasta que lo que se puede recuperar. Por eso las segundas temporadas y los remontajes abundan en la cartelera teatral: ya se invirtió en una producción y se le da otra oportunidad al público de asistir.

Humbertorvi Producciones, por ejemplo, tiene 16 obras de teatro que produjeron sin patrocinantes. Aunque sí han tenido cierto margen de ganancias, de 20% o 30% en obras como Un recuerdo después del holocausto o El Malquerer, la incertidumbre y expectativa se mantienen. “También tuvimos pérdidas de diferentes tipos. Terminamos en números rojos, pero se compensa con la satisfacción de saber que estamos inculcando formación”, destaca Viteri.

 

El mal querer, producida por Humbervit Producciones, ganó el Festival de Jóvenes Directores en 2023
Foto Jesús Navas 

 

Restifo, por su parte, apuesta a la renovación constante del público en medio de un panorama inestable porque el piso en el que se mueve el teatro ya no es tan seguro como antes. “Hay fenómenos de taquilla, entendemos por qué lo son y estamos conscientes de que no podemos competir contra eso. También depende del interés del público, hay montajes que son un fenómeno como La Señora Ímbert, que estuvo agotada. Otros no han tenido tanto éxito siendo nuevos o remontajes. En este momento, no sabemos qué es más rentable o qué debemos hacer”.

Si se quisiera recuperar con taquilla parte de la producción, continúa, la entrada debería costar el doble o incluso el triple de lo que se está cobrando, sobre todo en las salas pequeñas. Si hay un aforo mayor se puede mantener un precio de entre 15 y 20 dólares. “Vivir del teatro es saber que tenemos que hacer otro trabajo. Sí, se puede vivir de esto si tienes continuidad o si siempre tienes una obra en cartelera. Eso sí, todos los años hay que estrenar una obra nueva aunque sea”, explica.

Los productores, explica por su parte Rodríguez, deben hacerse magos para generar algo de rentabilidad. La estrategia se ha centrado en no invertir en escenografías nuevas a menos que haya un patrocinador. O reciclar elementos para que la inversión sea menos costosa. “Somos unos magos. Sin nada en las manos podemos montar un espectáculo que la gente disfruta”.

 

Escenas de la vida conyugal volvió después de una larga temporada, en este 2026 llegó al Centro Cultural Chacao
Foto Ezequiel Carías 

 

¿Qué esperar de la cartelera teatral?

Hay muchos factores que afectan la estabilidad del gremio teatral, pero una constante que parece fija es la duración de las temporadas. En una cartelera teatral de repeticiones, persisten las pocas funciones en los teatros.

Mientras en las tablas se insiste por cautivar al espectador, el gremio ensaya lo nuevo. Afirma Zara Fermín que las agrupaciones prefieren que los actores se enfoquen en una obra ya trabajada que empezar de cero otra propuesta. Otros aprovechan enero para ensayar los estrenos de la segunda mitad del año. “Es más fácil remontar ahorita una obra ya estrenada para que las salas no estén vacías y más adelante sacar proyectos nuevos”.

Humbervit Producciones anunció sus próximos estrenos. “Estoy seguro de que vienen grandes piezas que pronto verán luz. Fortalecer una marca puede traer ganancias, esperemos que el país se reactive”.

Una continua espera y la incertidumbre acompañan la visión de fututo de Julie Restifo. “Saber qué va a pasar este año en el teatro es como saber qué va a pasar de aquí a seis meses a nivel social y político”.

Jorgita Rodríguez se mantiene optimista, tal como lo ha hecho durante 30 años de ejercicio profesional: “Si yo no visualizara un panorama de positividad en mi oficio, no lo estaría haciendo. Veo un escenario propicio para seguir. Sí, hay que tener más creatividad para generar ideas distintas de cómo vendes el producto, pero el panorama se va a abrir en función de lo que ofrezcas. Tienes que seguir adelante hasta que se realice. El teatro tiene que seguir sea cual sea el escenario”.

 

 

 

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