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Julie Restifo: “Cuando me dijeron que sería Sofía Ímber, les dije que estaban locos”


Julie Restifo: “Cuando me dijeron que sería Sofía Ímber, les dije que estaban locos”

 

30 enero, 2020

Por Mary Villarroel Sneshko.

Ocean Drive Venezuela

 

De carácter fuerte y autoritario, una mujer muy adelantada a su época, logró conquistar las mentes más poderosas de Venezuela. Sofía Ímber es un ícono de nuestra cultura, de nuestro país y hoy gracias a Julie Restifo, vuelve a la vida y se presenta en las tablas con un espectáculo que busca dar a conocer no solo la personalidad trabajadora e incansable de Sofía, sino también su vulnerabilidad.

 

¿Encarnar a Sofía?  ¡Están locos!

 

Poco a poco se transformó en lo que ella llama “un acercamiento” a Sofía Ímber.

 

Julie Restifo es una de las actrices más importantes de nuestro país y no hay reto que le quede grande. Su talento actoral sobrepasa cualquier límite y los personajes que interpreta logran calar en su piel a la perfección. Al momento en el que Javier Vidal – su esposo-, le comentó que sería ideal para personificar a la grandísima Sofía Ímber en un nuevo proyecto teatral, respondió así:

“De primera, cuando me dijeron que iba a ser Sofía Ímber, fue negación. Les dije: «Ustedes están completamente locos» Nome veía, de verdad que no me veía. Me parecía que era un reto muy grande, porque la gente siempre espera ver un acercamiento físico y Sofía y yo somos muy diferentes”, comentó Julie.

Sin embargo, encarar a uno de los personajes más emblemáticos de nuestra historia, se transformaba en una idea que le comenzó a conquistarla poco a poco, pero jamás imaginó que el papel le dolería tanto:

“Cuando me convencieron y dije, bueno está bien, me quebré totalmente. Uno se va involucrando mucho, es la empatía. Uno tiene que tener empatía con el personaje, dado que su vida privada fue bastante compleja y vivió tragedias y pérdidas muy importantes, lo que me llamaba la atención es la manera en la que ella llevaba sus tragedias. Eso hizo que la opinión pública la atacara muchísimo”.

 

Un personaje que le llegó al corazón

 

Julie insistía en que NO podía ser Sofía incluso por las marcadas diferencias físicas entre ambas. Julie es mucho más alta.

 

Contar la cantidad de veces de Julie Restifo ha estado en las tablas, sería imposible. Una actriz con su experiencia y trayectoria, tiene dominado el escenario y podríamos pensar que es imperturbable. La sorpresa más grande que le deja Sofía, es que además de conquistarle el corazón, la hizo llorar mientras preparaba el papel.  

“Estuve dos meses obsesionada. No quería ir ni a reuniones, ni a cenas, ni a almuerzos. Vi mucho material de «Buenos días», hasta que dije BASTA, y como actriz comencé a hacer mi proceso. El libro me lo leí dos veces y lo mezclé con las cosas que me contaba Javier, con las anécdotas de Diego Arroyo, hasta que un día Javier, me dijo «Sofía está naciendo». Todo lo que me preparé, más la empatía, fue lo que dio el resultado”, la actuación de Julie, ha logrado conmover al público cientos de veces.

La sensibilidad de Julie salió a relucir en uno de los momentos más duros de Sofía: el suicidio de su esposo Carlos Rangel. Lo cuenta así:

“La primera vez que me toca agarrar la carta de suicidio de Carlos Rangel, la dejé y comencé a llorar y tuve que pedir un break. No podía contenerme. Ahí se activó la empatía del actor con su personaje. No había otra manera de abordarla, tenía que llorar, padecer y sufrir como ella. Tener noches de insomnio y decir «Que angustia». Sabía o intuía que algo grande se venía encima, pero no sabía cuál iba a ser el resultado final“.

La obra ha sido tan exitosa que se ha presentado en Nueva York y Miami.

 

Una mirada a la vulnerabilidad de Sofía

 

Julie nos confesó que en un principio, se negaba a aceptar que tenía puntos coincidentes con Sofía, pero confesó en intimidad, que sí hay cosas en las que se comportan igual.

 

La pasión con la que Julie Restifo habla de Sofía Ímber, emociona y contagia. Puedes ver cómo su cuerpo se mueve y se transforma cuando recuerda al personaje que interpreta en las tablas. Al preguntar si había puntos coincidentes entre Sofía y ella, respondió:

“En muchas entrevistas dije que no, porque no me puedo comparar con Sofía Ímber, porque yo no he hecho nada comparado con ella. Pero sí puedo reconocer, que no me veo identificada en que cierre los capítulos tan rápido, pero si en la parte en la que ella escondió muchas cosas. Yo soy una persona muy reservada. Tengo cosas que no me interesa revelar y ella también”.

¿Julie muestra la vulnerabilidad de Sofía? “Sí, así es. Además, yo soy una de las personas que para protegerme trato de no mostrar mis sentimientos, de no ser vulnerable y siempre ser la fuerte, la que a las cosas no le afectan. Tuve que trabajar esa parte mía, la lucha fue conmigo misma. Yo digo que la vulnerabilidad en el actor, es importante y por supuesto la empatía. La primera vez que leí el libro, me dije «¡Pero esta mujer! ¿Dónde está su sensibilidad? ¿Cómo va a dejar a Guillermo Meneses así? No puede ser», pero después tienes que tener esa empatía y decir «Sí, lo hizo porque lo tenía que hacer», porque hubiese sido un error sacrificar su felicidad por un hombre que no quiere“.

 

«La angustia» que sufría Sofía

 

A nadie le dejaba ver su vulnerabilidad, Julie tuvo que traducir entre líneas su mezcla de misterio con sensibilidad.

 

Era una mujer muy criticada por los medios por su carácter distante y extremadamente trabajador. Sofía Ímber era imparable y no había manera mundial de hacer que dejara de pensar en el trabajo. Su ímpetu por siempre lograr lo que quería -sin importar las dificultades-, se convirtió en su propia pesadilla y tuvo que buscar ayuda.

Sofía describía que sentía en el medio de su pecho una presión terrible, lo describía como «una angustia». Decidió mudarse a Bélgica con su esposo Guillermo Meneses, en búsqueda de ayuda. El único que podía tratarla era David Lagache, un famoso psicoanalista francés que fue quien la ayudó a descubrir qué era lo que le sucedía.

Aun estando en París en tratamiento, mantenía sus problemas en secreto. “Era una persona bastante escondida en sus padecimientos. Ni su familia tenía conocimiento de que ella tenía un padecimiento que la llevó al diván de un psiquiatra por 4 años“, nos explicó Julie.

 

Gracias a Sofía, Venezuela con una colección de pinturas y dibujos de Picasso. Ella lo conoció cuando vivió en París y gracias a su brillante influencia, logró convencerlo de pertenecer a lo que sería el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, que está ubicado en Parque Central.

 

Pero no era por maldad, era un mecanismo de defensa. “Ella hacía eso para protegerse, porque esa condición que ella tenía era una angustia permanente. Esa angustia era también su drive, su gasolina. Su obsesión por el trabajo. Esa angustia logró canalizarla por el trabajo, pero de manera obsesiva. Ella se obsesionaba con las cosas. El trabajo, su programa de televisión, la colección del museo, y con ella misma. Solía decir «Me voy a dedicarme a investigarme, yo soy mi propio proyecto»”.

Gracias a que Sofía se dedicó enteramente a sus propios sueños, fue que logró todo lo que quiso.

 

¡Una mujer adelantada a su época!

 

Era una mujer extremadamente trabajadora, tenía mil proyectos al mismo tiempo y lo más importante: TODOS los lograba exitosamente.

 

Sofía no sentía ningún temor al expresarse y eso es lo que se ve en la obra de Julie. Una visión extraordinaria y muy íntima de todas las historias que ella le contó a Diego Arroyo Jil cuando estaban escribiendo juntos su biografía:

“Sofía era una mujer de vanguardia, una mujer muy avanzada en su tiempo. Hablaba a favor del divorcio en una época en la que una mujer no podía hablar del divorcio. Habló públicamente de un aborto que se hizo en la década de los 40 y eso era impensable. Además, ella no tenía ningún problema en decir: «Quise abortar y fue el camino correcto porque fue terapéutico»”, comentó Julie.

Siempre fue una mujer súper valiente, sin temor a nada y con un ímpetu imparable que la impulsaba a hacer todo lo que quería. No todo fue color de rosas, vivió una vida muy compleja, Julie lo recuerda así: “Era una mujer muy hábil, muy inteligente, pero por hacer todo lo quiso, vivir como quiso, tuvo que pagar un precio muy alto: tolerar las críticas de una sociedad que en esa época era muy conservadora”.

 

Un guion muy personal, hecho desde el amor

 

Javier Vidal, trabajó con ella durante años. Fue su pupilo y la obra es un homenaje que él le hace a su memoria.

 

Todo lo que conocemos de Sofía es gracias a una biografía realizada por el escritor venezolano Diego Arroyo Gil, pero ¿Cómo llegó a acercarse a Sofía lo suficiente? Ella lo llamó porque él había hecho la biografía de su mejor amigo, el también escritor Simón Alberto Consalvi. “Gracias a Diego Arroyo Gil, conocemos a Sofía”, asegura Julie.

La dirección de la obra por parte de Javier Vidal, tiene un trasfondo muy íntimo y personal. Más allá de ser un personaje admirado por él, Sofía lo formó como su pupilo y él vivió en carne propia, lo que significaba trabajar con y para ella.

“Javier trabajó con ella en El Universal. Fue el primer reportero que estuvo con ella cuando abrieron la página cultural del diario. Y era un bebé, porque cuando uno se gradúa de la universidad todavía no sabe nada. Javier cuenta que ella le asignó diferentes actividades y que al final del día, se puso a llorar diciendo «Yo no puedo, no puedo» y ella le respondió «Tranquilo, haz una y yo hago los demás». Algunos la veían como una mamá protectora, pero otros la veían como un personaje muy frío, muy calculador“, nos explicó la protagonista de esta historia.

 

“Ha sido una bendición para mi carrera”

 

 

Restifo, quien confesó que en un principio se negaba totalmente a interpretar a Sofía, aseguró que se convirtió en una de las experiencias más extraordinarias que le ha dejado su carrera:

“Esto ha sido una bendición para mi carrera. Entré como actriz y logró removerme de una manera que nada había logrado. Si bien uno tiene que empezar por tener empatía y ser vulnerable, yo aquí fui bastante vulnerable, pero contradictoria mente ella no muestra vulnerabilidad ni siquiera leyendo una carta de suicidio de su esposo”, Julie asegura que fue un proceso muy complejo encontrar un acercamiento a lo que fue Sofía, pero ahora que lo consiguió, «Tiene el personaje dominado», comentó jocosamente.

 

Sofía era una mujer imparable que NO toleraba la mediocridad. A sus 92 años comentó que si alguien le daba trabajo, lo aceptaba con gusto. Murió un año después.

 

La obra muestra el lado más vulnerable y humano de Sofía Ímber, todos los demonios misteriosos que vivían dentro de su ser y todo esto, es gracias a la brillante interpretación que hace Julie.

“Es un trabajo hermoso cuando te permites abrirte y que te suceda esto. Uno cuando es adulto, pierde la espontaneidad y pierde esa cosa preciosa que se llama vulnerabilidad. Porque la sociedad te obliga a protegerte, te proteges y ese mecanismo hace que te cueste ser vulnerable y el actor tiene que hacerlo a juro”, comentó.

Es un testimonio vivo de la esencia de Sofía, desde el amor de Diego Arroyo Gil, la dirección extraordinaria de Javier Vidal -quien fue su pupilo-, y la personificación íntima de Julie Restifo.

 

Te dejamos el enlace a la entrevista en su versión original:
Ir a la entrevista

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