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Orinoco trae a Vicente Albarracín


Doña Bárbara reaparece convertida en el musical Orinoco, dirigido y producido por Vicente Albarracín y la Fundación Venezuela Viva, durante los días viernes 17, sábado 18 y domingo 19 de junio en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela.

Concebido por Carolina Lizarraga, Orinoco combina de manera inédita el argumento de esta obra literaria con música, baile y canto, en una desprejuiciada y singular mezcla de lenguajes que conjuga géneros y crea una excepcional experiencia de teatro musical, con acento venezolano.

Para Albarracín, Orinoco es un espectáculo en el que la música, la danza, la actuación y el video se conjugan para contar la historia de Doña Bárbara, la novela de Rómulo Gallegos, en un estilo de narración muy singular, lleno de potencia y vitalidad. Con más de 40 personas en escena, este musical de la Fundación Venezuela Viva reúne artistas de diversas zonas del país en torno a una producción de gran formato. Entre los elementos más atractivos de esta versión libre de la obra de Gallegos hay que destacar la fusión de géneros y estilos artísticos, como el joropo y el flamenco, la actuación y la danza, lo folklórico y lo abstracto, que se entretejen para narrar la eterna lucha entre civilización y barbarie que ha signado la historia de nuestro país, y que tan bien plasma Doña Bárbara.

-¿Quién lo escribió?
-Es una versión hecha por Carolina Lizarraga y Roque García, en la cual tuve la responsabilidad de colaborar en la revisión del libreto. Son dos actos con diez números cada uno, donde se alternan escenas teatrales, coreografías y canciones.

-¿Y cómo es su montaje?
-Mi responsabilidad ha sido llevar adelante la parte teatral del espectáculo, compartiendo con figuras como Daniela Tugues en las coreografías y César Orozco en la dirección musical; todos colaborando y generando un espacio de interacción y creatividad muy interesante y enriquecedor para el espectáculo, y para cada uno de los involucrados. La dirección y el empuje de Carolina Lizarraga y Venezuela Viva han sido emblemáticos en el logro de los objetivos planteados con esta gran empresa que es Orinoco. En este espectáculo podrán ver conjugados a joroperos tradicionales, con bailaoras de flamenco, actores, cantantes y músicos en vivo, que confluyen en una propuesta de dos horas de duración, llena de vida, de alegría y de optimismo.

-¿Qué significa este retorno suyo al teatro?
-Retornar al teatro ha sido como volver a mi casa. Con la particularidad de que el terreno recorrido me ha brindado una perspectiva muy diferente, las prioridades han cambiado, así como las cosas que me resultan interesantes. Ahora siento que puedo navegar en entre diversos espacios de creación con mucha más libertad, alternando roles, con menos prejuicios, con más deseos de aprender. No paro de generar ideas que quiero desarrollar, y aunque tengo muchos más proyectos en mi cabeza que tiempo para hacerlos, la cantidad de propuestas interesantes que veo en nuestro movimiento teatral, y en general en nuestra cultura, me llenan de energía para acometerlos.

-¿Qué ha pasado con el artista y con el hombre desde que montó la versión de Concierto Barroco de Alejo Carpentier en el Teatro Teresa Carreño?
-Al director que yo era cuando monté Concierto Barroco lo veo como lo que es: un director del siglo pasado que lo mostró en 1998 y después fuimos a Colombia y Londres en 1999. Ahora estoy en una etapa muy diferente. Luego de casi una década escribiendo y dirigiendo en RCTV, mi salida de la empresa por el cierre del año 2010 ocurrió justo en el momento en el que como artista me urgía una revisión del desarrollo de mi carrera. Fueron necesarios varios meses para poder tener una perspectiva más clara de lo que estaba haciendo y de lo que quería hacer en el futuro. Este período de revisión me permitió replantear mi camino como director, y reenfocar el trabajo que realizo hacia algo que cada día me resulta más importante: mi responsabilidad y mi aporte como miembro de esta sociedad. Luego de este proceso me encuentro con la fortuna de estar actualmente involucrado en proyectos muy disímiles y muy valiosos, que me han permitido aproximarme a diferentes artistas, a nuevas visiones, a maravillosos nuevos talentos. Me siento renovado, con mucha energía.

-¿Qué viene después?
-Luego de Orinoco tengo proyectos tan diferentes como el montaje de un musical de gran formato en el Teatro Teresa Carreño, la dirección de videoclips para artistas venezolanos, la creación de un espectáculo grande de Teatro de Calle, algunas obras de teatro de un perfil muy específico y hasta estoy en conversaciones para una telenovela para finales de año. La idea es poder ocupar los espacios que se me presenten y ofrecer en ellos mi mejor aporte. Creo que de algún modo ver tanto talento a mí alrededor me ha dado una perspectiva muy optimista del futuro de nuestra cultura, de nuestra juventud y por supuesto del trabajo que debo desarrollar como director.

-¿De qué vive?
-Vivo de mí trabajo, por supuesto. Cosa imprescindible para ser considerado un profesional. Y aunque vivimos inmersos en una gran crisis, siento que la cultura de nuestro país está dando muestras muy grandes de vitalidad y ofreciendo oportunidades permanentemente para aquellos artistas dispuestos a aprovecharlas. Las limitaciones con las que se trabaja actualmente en Venezuela lejos de quitarme energía me llenan de una gran cantidad de adrenalina, a la que afortunadamente me hecho adicto.

 

 

 

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E. A. Moreno Uribe

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